Morir Joven
El ser humano, ¿narcisista por naturaleza?
Cuanto más pasan los días más me lo pregunto.
Todo el mundo tiene a esa persona dramática a su alrededor que es capaz de hacer una montaña de un grano de arena. Un coloso gigante que parece inexpugnable, pero, si te alejas los suficiente, no tiene más que un simple soplido para apartarlo de tu vida. Simple. Perspectiva.
Desde pequeños nos apabullan con las míticas películas para adolescentes donde se vivían por y para una vida idílica en el instituto, donde bajo ninguna circunstancia se podía ser de los "empollones" o de donde nuestro interés era ligar con el tío bueno o ser la popular de la clase. El mayor drama es a ver quién se liga al quarterback del equipo. Desde pronto nos cambian la perspectiva.
Con esa mentalidad pasamos a ver la vida como una película, pero realmente ¿Qué es lo importante en esta vida? Pregunta que parece simple, pero que es tan ambigua como personas hay en este mundo.
Yo tengo claro que mi objetivo es conocer lo mejor posible mi entorno. Morir joven lo más tarde posible. Exprimiendo cada segundo. Haciendo que merezca la pena. Sin enfadarse por tonterías. Sin perder el tiempo encerrada en una rutina que no te lleva a ninguna parte ni te aporta nada emocionante. Carpe Diem...
Más fácil decirlo que hacerlo. Pero hay maneras. Hay un escritor, Javier Aznar, que se dedica a redactar cada semana un artículo donde dice qué pequeñas cosas le han hecho feliz durante esos 7 días. No sólo te ayuda a valorar cada detalle del día, sino que también te hace buscar cosas nuevas para poder apuntarlas.
Tal vez eso haga que valoremos más la vida. Tal vez merezca la pena probar a ver qué ocurre. Pero tal vez en vez de cada semana se deba hacer cada día. Y si en cada día no ha habido nada que nos haya hecho feliz, tal vez nos tengamos que replantear nuestra rutina. Simple perspectiva.
Comentarios
Publicar un comentario